¿Por qué una lama de PVC estándar no basta en una cámara de congelación?
Instaladores y responsables de cámaras frigoríficas se encuentran con frecuencia con el mismo problema: una cortina de lamas de PVC que funciona bien en refrigeración positiva deja de comportarse igual cuando la temperatura baja de forma sostenida por debajo de cero. La diferencia no está sólo en el frío en sí, sino en cómo responde el material a ese frío paso tras paso, apertura tras apertura.
Problemas de las lamas de PVC estándar con el frío extremo
Una lama de PVC estándar mantiene un comportamiento aceptable hasta aproximadamente -15 °C. Por debajo de ese umbral, el material pierde flexibilidad de forma progresiva: de hecho se hace tan rígido que puede llegar a la cristalización. En ese punto, la lama deja de comportarse como un material flexible y pasa a romperse como si fuera cristal, especialmente en los pasos de carretillas elevadoras o en los impactos repetidos de palés. Este comportamiento no aparece de golpe sino que empieza como una pérdida de elasticidad y termina en fisuras o roturas parciales, con el consiguiente aumento de las infiltraciones de aire entre la cámara y el exterior.
El segundo problema habitual del PVC estándar en entornos de congelación es la condensación. Cuando la humedad del aire entra en contacto con la superficie fría de las lamas, puede condensarse y, en determinadas condiciones, provocar que las lamas se peguen entre sí. Este fenómeno se acentúa en las lamas nervadas, donde el mayor contacto entre superficies facilita la adherencia. Una lama que se pega no cierra correctamente tras cada paso, lo que reduce la estanqueidad dinámica de la cortina y añade carga adicional al sistema de refrigeración, más allá de la que ya supone la pérdida de flexibilidad a baja temperatura.
Qué aporta una lama PVC especial para congelación
Una lama diseñada específicamente para congelación aborda estos dos problemas desde la formulación del material. Los rollos de PVC especiales congelación amplían el rango de uso hasta -35 °C. En este rango, la lama conserva su capacidad de absorber impactos sin fisurarse ni romperse en el punto de contacto, y la formulación reduce el riesgo de que las lamas se peguen entre sí por condensación, incluso en las versiones nervadas.
A nivel de producto, las cortinas de lamas de PVC para congelación como la que te ofrecemos en Clever Spain está pensada para trabajar en un rango de -35 °C a +40 °C, con un color transparente azulado y una dureza Shore A de 65, lo que le da el punto de rigidez necesario para mantener la forma sin perder flexibilidad en frío. También ofrece una atenuación acústica superior a 35 dB, un factor a tener en cuenta en instalaciones con tráfico constante de carretillas o personal.
¿Por qué no vale una lama estándar en congelación?
Una lama de PVC estándar puede resultar suficiente en cámaras de refrigeración, pero en congelación acumula dos problemas que se refuerzan entre sí: pierde flexibilidad y se fragiliza por debajo de -15 °C, y además puede pegarse por condensación, sobre todo en las versiones nervadas. Ambos efectos reducen la estanqueidad de la cortina y aumentan la carga frigorífica de la instalación.
Una lama formulada específicamente para frío (llamados también rollos de PVC polar) con un rango de uso de -35 °C a +40 °C, responde a estas dos exigencias a la vez y evita que el ahorro inicial en la compra se traduzca en un mayor coste de explotación con el tiempo.
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